Gestalt, la terapia del aquí y ahora

Gestalt, la terapia del aquí y ahora

La Gestalt, mas allá de una psicoterapia, se presenta como una verdadera filosofía existencial, un arte de vivir, una manera particular de concebir las relaciones del ser vivo con el mundo en la cual el todo es diferente a la suma de sus partes. Pone acento sobre la toma de conciencia de la experiencia actual (el aquí y ahora) englobando el resurgimiento casual de una vivencia pasada y rehabilita el sentimiento emocional y corporal.

La Gestalt desarrolla una perspectiva unificadora del ser humano, integrando a la vez, sus dimensiones sensoriales, afectivas, intelectuales, sociales y espirituales. Favorece el contacto auténtico con los otros y con uno mismo, un ajustamiento creativo del organismo al medio que lo rodea, así como la toma de conciencia de los mecanismos interiores.

Pone de relieve nuestros procesos de bloqueo que interrumpen nuestro ciclo normal de satisfacción de las propias necesidades y descubre nuestras evasiones, nuestros miedos y nuestras inhibiciones así como nuestras ilusiones. La Gestalt no tiene como objetivo simplemente explicar los orígenes de nuestras dificultades sino experimentar, «experienciar» las pistas de soluciones nuevas: a la búsqueda dolorosa del saber porque, prefiere el sentir como movilizador del cambio.

En Gestalt cada uno es responsable de sus elecciones y de sus evasiones. Trabaja al ritmo y al nivel que le conviene, a partir de lo que surge en el instante, ya sea que se trate de una percepción, una emoción o una preocupación actual, de volver a vivir una situación pasada mal resuelta o inacabada, o bien de perspectivas de porvenir inciertas.

La Gestalt integra y combina, de manera original, un conjunto de técnicas variadas, verbales y no verbales como: el despertar sensorial, el trabajo de la energía, la respiración, el cuerpo o la voz, la expresión de la emoción, el trabajo a partir de los sueños, y la creatividad (diseño, modelado, música, danza, etc).

Desde el enfoque Gestáltico, no se trata de comprender, analizar o interpretar los acontecimientos, los comportamientos o los sentimientos, sino más bien de:

  • Favorecer la toma de conciencia global sobre la manera como funcionamos y de nuestros procesos
  • Del ajustamiento creativo al ambiente
  • De la integración de la experiencia presente, de nuestras evasiones de nuestros mecanismos de defensa o resistencias.

Por lo tanto, no se trata de negar ingenuamente el peso de la herencia biológica, ni de las experiencias de la primera infancia, tampoco de minimizar la presión cultural del medio social sino de buscar más bien una coherencia interna de mi ser-en-el-mundo en su conjunto, con el fin de descubrir y desarrollar mi espacio de libertad, mi propio estilo de vida en su especificad y en su originalidad.

La Gestalt me estimula, sobre todo al principio, a conocerme mejor y aceptarme tal como soy, y a no querer cambiar para imitar un modelo de referencia explicativo o idealizado, ya sea individual o social, interno o externo, filosófico, moral, político o religioso.

La Gestalt me motiva de alguna forma a navegar en el sentido de mi propia corriente más que a cansarme de combatirla: señalar las profundas corrientes internas de mi personalidad, aprovechar los vientos cambiantes de mi ambiente, manteniendo la responsabilidad vigilante de las velas y del timón, para realizar lo que yo soy y trazar mi surco efímero en la superficie del océano, según la ruta que yo haya escogido.