Hace días que me viene rondando la idea de escribir respecto a la palabra Fortaleza y su resonar en nuestra alma.

La fortaleza se adquiere a fuerza de vivir, de enfrentarnos a las situaciones que se nos ponen a prueba. A su vez esto no significa no tener miedo, sino hacer lo que debe ser hecho, a pesar de temerlo.

Asumir la aventura de vivir requiere fortaleza, valor y trabajo. Dependen de una decisión libre y responsable.

Guerrero es todo aquel que no tiene miedo de perder una posición conquistada.

Fortaleza no significa llevar una coraza, ni ser siempre una persona segura y fuerte, al contrario, nos habla de una cualidad interior que se desprende cuando todo parece temblar, permitiéndonos tener equilibrio emocional, dándonos la fuerza de poder salir al encuentro de lo nuevo o soltando aquello que no nos sirve más.

De reescribir nuestros guiones, andar en caminos improvisados, no sin miedo, pero sí afrontando la aventura del vivir. Haciéndonos cargo de la importancia de ser responsables y libres para poder ir hacia nuestro verdadero destino.